Dermatitis Atópica
- Meiren Boutique

- 21 sept 2021
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La dermatitis atópica o eccema es una afección de la piel crónica y hereditaria que se caracteriza por la aparición de erupciones descamativas, irritación, enrojecimiento, sequedad y prurito intenso, entre otros síntomas. Se trata de un trastorno cutáneo que es más común en los niños menores de 2 años y que puede desaparecer con el paso del tiempo o, por el contrario, permanecer hasta la edad adulta. Se suele manifestar a modo de brotes o episodios intermitentes y para mantenerla controlada y evitar que estos se agraven, es esencial evitar los agentes que sean irritantes para la piel, seguir un tratamiento específico y, sobre todo, brindarle a la dermis unos cuidados especiales.
La dermatitis atópica, que a menudo se conoce como eccema, es una enfermedad crónica (de larga duración) que hace que la piel se inflame e irrite, lo que causa mucha picazón. Rascarse ocasiona:
- Enrojecimiento,
- Hinchazón,
- Agrietamiento,
- Secreción de un líquido transparente,
- Costras,
- Escamas.
En la mayoría de los casos, hay brotes o momentos en los que la enfermedad empeora, seguidos por remisiones o momentos en los que la piel mejora o los síntomas desaparecen por completo.
No se ha encontrado una cura para la dermatitis atópica. Sin embargo, los tratamientos y las medidas de cuidado personal pueden aliviar la picazón y prevenir nuevos brotes. Por ejemplo, es útil evitar los jabones fuertes, humectar la piel de forma regular y aplicar cremas o ungüentos medicinales.
Síntomas
Los signos y síntomas de la dermatitis atópica (eccema) varían ampliamente de una persona a otra y comprenden los siguientes:
- Formación de erupciones o pequeños bultos descamativos en la piel que supuran líquido y acaban formando costras.
- Piel seca (xerosis), inflamada y enrojecida.
- Picazón, que puede ser grave, especialmente durante la noche.
- Manchas de color rojo a marrón grisáceo, especialmente en las manos, los pies, los tobillos, las muñecas, el cuello, la parte superior del pecho, los párpados, la parte interna de los codos y las rodillas, y, en el caso de los bebés, el rostro y el cuero cabelludo.
- Zonas de la piel en carne viva debido a la brusquedad del rascado.
- Cambios en el color habitual de la piel.
- Piel engrosada, agrietada y escamosa.
Además de estos, las personas afectadas por dermatitis atópica también pueden sufrir, en consecuencia, problemas como falta de sueño, nerviosismo, estrés y baja autoestima o falta de confianza en uno mismo. Se debe tener en cuenta que los síntomas pueden presentarse de manera continua o mediante episodios intermitentes (brotes) y que, igualmente, pueden desaparecer en cualquier momento.
Causas
La piel sana ayuda a conservar la humedad y ofrece protección contra las bacterias, los irritantes y los alérgenos. El eccema está relacionado con una variación genética que afecta la capacidad de la piel de proporcionar esta protección. Esto da lugar a que la piel se vea afectada por factores ambientales, irritantes y alérgenos.
- Genética: se ha demostrado que hay un estrecho vínculo entre la dermatitis atópica, la fiebre del heno y el asma. Cuando uno de los progenitores sufre de alguna de estas afecciones, existe una mayor probabilidad de que sus hijos tengan dermatitis atópica.
- Condiciones climatológicas: vivir en climas fríos y/o en ciudades contaminadas también supone un mayor riesgo de padecer dermatitis atópica.
- Alergias al polen, el moho, los ácaros del polvo o los animales
- Resfriados y aire seco en el invierno
- Contacto con materiales irritantes y químicos
- Sexo: se ha observado que las mujeres son más propensas a sufrir de esta enfermedad de la piel que los hombres.
- Aquellos niños cuyas madres han tenido una mayor edad en el momento del parto, tienen más riesgo de padecer dermatitis atópica que otros.
Complicaciones
Las complicaciones de la dermatitis atópica (eccema) pueden ser:
- Dermatitis alérgica de contacto. Esta enfermedad es frecuente en personas con dermatitis atópica.
- Problemas de sueño. El ciclo de picazón-rascado puede dar lugar a una mala calidad de sueño.
- Asma y rinitis alérgica (fiebre del heno). A veces, el eccema precede estas enfermedades. Más de la mitad de los niños pequeños con dermatitis atópica contraen asma y rinitis alérgica a los 13 años.
- Picazón y descamación crónicas de la piel. El trastorno de la piel llamado «neuro dermatitis» comienza con picazón en una parte de la piel. Rascas la zona y pica aún más. A la larga, quizás te rasques por puro hábito. Este trastorno puede hacer que la piel afectada cambie de color, se engrose y se vuelva coriácea.
- Infecciones de la piel. Perforarse la piel por rascarse repetidamente puede causar llagas abiertas y grietas. Esto aumenta el riesgo de infecciones a causa de bacterias y virus, como el virus del herpes simple.
- Dermatitis irritativa de las manos. Afecta especialmente a las personas cuyo trabajo con frecuencia requiere que tengan las manos húmedas y expuestas a jabones, detergentes y desinfectantes fuertes.
Tratamiento de la dermatitis atópica
En muchos casos, es posible reducir las posibilidades de seguir un tratamiento médico estricto adoptando una serie de cuidados de la piel, como los que detallamos en el siguiente apartado, ya que estos pueden ser suficientes para mantener bajo control los episodios de dermatitis atópica. No obstante, si los brotes son agudos y la picazón que se experimenta es intensa, lo recomendable es acudir al dermatólogo para realizarse las pruebas oportunas y seguir sus indicaciones en cuanto al tratamiento más adecuado.
Recomendaciones Meiren
Con el fin de mantener la piel saludable, controlar, en la medida de lo posible, la aparición de brotes de dermatitis atópica y evitar que estos se intensifiquen, es fundamental que las personas que padecen de esta afección cutánea adopten los siguientes cuidados en el día a día:
- Llevar prendas de ropa que sean de tejidos naturales como el algodón, evitando, por el contrario, aquellos rugosos y que no favorecen la transpiración como la lana o el nylon. Lavar las prendas, la ropa de cama y las toallas nuevas antes de utilizarlas.
- Evitar los cambios bruscos de temperatura y mantener los ambientes ventilados y con baja humedad para evitar el sudor.
- Usar cremas emolientes o hidratantes en la piel de todo el cuerpo. Se deben elegir marcas de confianza o las recomendadas por el dermatólogo y se pueden aplicar varias veces al día, ya que una piel bien hidratada tendrá menos posibilidades de sufrir picores severos en el momento de los brotes de dermatitis atópica. Los emolientes enriquecidos con ácidos grasos omega 6 o licocalcón A (un antioxidante) son buenas opciones para calmar la inflamación, el enrojecimiento y proteger la barrera natural de la piel.
- Evitar el uso de lociones o productos cosméticos que contengan alcohol, fragancias, tintes u otros componentes químicos. En su lugar, se deben utilizar productos hipoalergénicos, suaves y nada agresivos.
- En el momento de la ducha, utilizar jabones de pH neutro e hipoalergénicos para no dañar la estructura de la piel y evitar el uso de esponjas duras y cepillos de ducha.
- Preferir duchas de 5 o 10 minutos y evitar los baños prolongados con agua demasiado caliente.
- Siempre se debe secar la piel con una toalla limpia y de forma suave, pero esto es especialmente importante durante un brote de dermatitis para no causar una mayor irritación.

Referencias Bibliográficas





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